Mùsica de Color

Chicago Toys – Lost Niños

por Carlos Torrejón Comenta

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En cinco años el trío afincado en Santiago ha registrado dos de los buenos discos con que cuenta la escena nacional en los últimos años. Si en 2014 nos entregaban su primer LP “Color”, lleno de moduladores y guitarras que recogía toda la influencia del shoegaze y la intensidad de murallas sónicas de fines de los ’80 y comienzo de los ‘90. Este 2016, nos vuelven a sorprender con un segundo larga duración cuyo título “Lost Niños”, parafrasea y juega con el nombre de una de las películas de culto de Joel Schumacher, la vampiresca y adolescente “Lost Boys”. Lo que muestra que Chicago Toys, mantiene ese humor que ha venido mostrando desde sus comienzos. Ese que critica y ríe de forma inteligente, el nombre del grupo hace gala de ello.

Por otro lado, “Lost Niños”, confirma lo que en su anterior producción se dejaba entrever; esto es, que el grupo consiguió un sonido propio, y una madurez musical más que contundente. La placa lo certifica a punta de buenas canciones. Un sonido y composiciones más trabajadas, la incorporación de sintetizadores, teclados y algunos otros elementos electrónicos que enriquecen y matizan el desarrollo de los temas, dan como resultado un disco directo y muy bien logrado.

La introducción a la nueva obra de la banda se llama “Rosie”, la guitarra y el sintetizador comienzan a dar forma a un tema instrumental, de un poco más de dos minutos que da la partida a “Clap”, donde el grupo apela a su veta pop convirtiéndolo en un tema energético, de esos que en cualquier fiesta harían las delicias en la pista de baile; con la voz de Nicolás Stein, sonando dentro de la mezcla de forma suave y limpia. “Dubai”, tiene una base rítmica sólida y guitarras usando el fuzz seteado con el gain a full. Recuerda de inmediato al sonido de Mark Gardener y sus inmortales Ride. La breve “Playa”, con guitarras a lo Rivers Cuomo, es el puente necesario para la segunda parte del disco que comienza con “Mar”, tema que ya habíamos escuchado en vivo, y que el grupo se preocupó de dar a conocer y trabajar en sus arreglos de forma prolija. Resultando en el eslabón que cumple la función de unir y generar consistencia entre ésta y su anterior producción.

“Mar”, tiene un significado especial para la agrupación, y se nota. Es un tema bien compuesto y con una combinación melódica que logra la comunión entre sus diferentes movimientos. Se escucha “Anna”, shoegaze a la vena, con una introducción de dos minutos en que el grupo se mueve a sus anchas y un final con la inclusión de un teclado lo definen como otro tema para destacar. “Moai”, sigue la tónica de “Clap” y “Somos Más”. Capas de guitarras, modulares bien seteados, chorus, delay, un poco de flanger y un tema preciso. “101”, es el corte final del disco. Pieza, que es claro ejemplo de una “Wall Of Sound”, en donde cada segmento y efecto ocupa el tempo y momento exacto.

La placa grabada en los Estudios Fat Master, tuvo como ingeniero encargado a Eugenio Larraín y en la producción a Nicolás Stein voz y guitarrista del grupo. Con nueve temas Chicago Toys, vuelve a las pistas. Sin dar pasos en falso, más fuertes y decididos a proyectar su música más allá de nuestras fronteras.

Carlos Torrejón

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