Mùsica de Color

La BIG Rabia – Congo Zandor

por Tomás Orellana Comenta

bigrabia Click en la foto para ampliar

 

Cuando se habla de hacer rock & roll, con todas las de la ley, siempre habrá bandas a las que les resulta y bandas a las que no, algunas pasan por el costado (independiente de que en ambos casos se recurran a los clichés clásicos) y otras provocarán lo que supuestamente debería pasar cuando se trata de un rock directo a la vena. Tal es el caso de los penquistas de La Big Rabia, una dupla integrada por Sebastían Orellana (Philipina Bitch) e Iván Molina (Santos Dumont y un largo etcétera) quienes lanzan su primer álbum –sucesor del EP La Bestia– llamado Congo Zandor, un disco hecho prácticamente en directo, lleno de potencia y ecos de antaño.

Colocando las cosas en su contexto, es natural que en nuestro país, cuando se menciona a Concepción, punto seminal de muchas bandas que han dejado alguna huella y que no necesitan mayores presentaciones, nos encontremos con ese germen ligado a los primeros rocanroles, y Congo Zandor, no es una excepción. Este larga duración atraviesa una forma de sonido concreta de principio a fin, un rock visceral muy acentuado por la actitud, que oscila entre la vieja escuela, el blues y ciertos resabios más pesados, esto último sobre todo en canciones como “Somos Dos” y “El Azote de Dios”.

Hablando de la actitud, el estilo certero del dúo trae a la par letras sencillas, repletas de hastío y urgencia, no desde la vereda del manifiesto social, pero sí del personal, relacionado con la crudeza del desencanto amoroso, sin dobles lecturas ni intenciones poéticas, empapadas de sangre y desgarro. Teniendo en cuenta eso, como buenas herederas de lo más sentido de nuestro cancionero popular, están el matón pintoresco de “El Supremo”, la desdichada declaración de amor “Oh María” y temas plagados de frases terribles: “El Arrepentido”, “Bolero”, “Tus Ojos Negros”, en donde no existe mucha ilusión.

Hecho con la colaboración de Perrosky, Felipe Ruz (P. Bitch) y Bernardita Martínez (compañera de Molina en Los Lentos), Congo Zandor, básicamente es un buen arranque y, a la vez, una buena banda sonora para pasar las penas de un tormento sentimental, pero con la bronca desatada, sin ahogos y musicalmente acorde a lo que plantea el nombre del proyecto. De eso se trata La Big Rabia, nada muy especial, simplemente pura actitud, sacudir cuerpos y desplegar energía desde las entrañas. Tómelo o déjelo. Así de claro.

Deja tu comentario