Mùsica de Color

Micachu and The Shapes – Never

por Tomás Orellana Comenta

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Desde hace un buen tiempo que la banda de Mica Levi viene siendo una de las propuestas más interesantes y hasta, quizás, rupturistas de la escena independiente inglesa. Todo comenzó con el aclamado Jewelery (2009), producido por Matthew Herbert y que dejó al descubierto no sólo el talento compositivo de Levi y sus muchachos, sino que también un carácter distintivo en la forma de hacer o encarar las canciones.

Tras la primera entrega vino aquel curioso registro en vivo que la banda compuso para la filarmónica de Londres (London Sinfonietta) y que editaron bajo el nombre de Chopped and Screwed (2011), un proyecto que se planteó como una especie de entreacto, más que ser una lógica continuación de Jewelery. Tuvo que pasar poco más de un año para que los seguidores pudiesen apreciar su esperado segundo disco de estudio,  Never,  esta vez producido por ellos mismos y que mantiene ese característico encanto pop experimental del trío, pero dentro de un ambiente más denso y caótico que su predecesor.

En Never permanece la esencia del anterior, sonando la misma instrumentación con canciones que no se sabe para donde van a disparar una vez que arrancan, sólo que ahora hay un tratamiento melódico más oscuro que en Jewelery, y se agudiza más esa atmosfera disonante y atonal. Sin llegar a ser una obra impenetrable, el grupo continúa en esa aproximación de pop deforme y lo ejemplifican canciones como “Holliday” y “OK”, que poseen un gancho pegadizo, habilidad que Mica ha sabido conjugar en forma prolija.

El resto son las que marcan más la diferencia, ya que son éstas las que están impregnadas de melodías opacas y momentos más confusos, tal es el caso de “Glamour”, “Low Dogg” (compuesta para Chopped and Screwed) y la robótica “Heaven”. Hacía el final, los ritmos y estridencias maquinales languidecen hasta alcanzar la calma total en el hipnótico “Fall”. La intensidad queda guardada para el cierre con “Nowhere”, que nos brinda una despedida desenfrenada, con cierto aire punketa y quizás el punto cúlmine del disco.

Never carece de la vitalidad de su debut y tal vez merezca más de una repasada para asimilarlo en su totalidad, pero en él sigue sobresaliendo esa fuerza inquieta de desprenderse de la idea que está todo dicho, musicalmente hablando, siguiendo en la búsqueda de nuevas ideas y experimentando sin pomposidad ni mucho alarde.

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