Mùsica de Color

Nva Orleans – Las Caras de La Muerte

por Hernán Melgarejo Comenta

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Casi sin promoción y en vísperas navideñas, Milton Mahan, la voz y mente creativa del dúo Dënver desafió al mercado musical de los villancicos y de los lanzamientos intrascendentes y liberó Las Caras de la Muerte, su primer disco bajo el seudónimo de Nva Orleans.

Su propuesta solista se diferencia sonora y estéticamente de lo que hace junto a Mariana Montenegro. Los personajes bikers, gimnastas y nadadores están ausentes de su nueva narrativa, y tampoco hay beats onda disco ni arreglos orquestales. La oscuridad que disputaba a golpes su espacio con la estética naif del dúo, aquí se impuso sin competencia. Las Caras de la Muerte es un álbum que pretende transitar a ratos por el horror y la oscuridad sin renunciar a la belleza de la canción pop. Y en esta ocasión Milton salió victorioso de su aventura.

El disco arranca con “Jahuelito“, una canción instrumental que con sus sintetizadores hace recordar a la sonoridad que el propio Milton imprimió al disco de Fakuta. Una suerte de introducción alegre en comparación al tono que tienen las ocho canciones siguientes, inauguradas por “Mediterráneo“, el primer single del disco que fue lanzado en 2012 y que expone los principales motivos sonoros que se desarrollan en la producción: beats lentos, con quiebres, voz etérea y susurrada al estilo del dream pop. Todo con una lírica que oscila entre la desnudez y el hermetismo, deudora de la tradición del canto a lo humano y lo divino.

Cada una de las canciones siguientes explota estas aristas en distintos niveles. Destaca el corte “Cerca del Diablo”, con un Milton que pareciera cantar desde la estratósfera solo acompañado de acordes atmosféricos; la canción “Satanás”, uno de los temas que era conocido desde la época del Myspace y en el que se introducen por primera vez arpegios de guitarra acústica. Y “Jesús, María y Nosé“, que continúa el viaje por la oscuridad hasta hacerla desembarcar en una nueva etapa sónica del disco. Esta se inaugura con “Guerra Segunda Mundial”, el primer tema con un invitado estelar: el mexicano Torreblanca. Desde aquí, además de los elementos electrónicos y espaciales, las canciones empiezan a entrelazarse con la sonoridad del folclore, especialmente con la tonada campesina de Margot Loyola y Violeta Parra.

Esta particular revisión de la música tradicional se nota en el fraseo que hace Milton en la canción “Los Primos“, con Felicia Morales de invitada, que inevitablemente recuerda al Gepe de los primeros discos. “Costanera“, también con la participación de la cellista favorita del indie chileno, corona esta pequeña sección del disco con un coro épico que se ubica entre los mejores pasajes de la obra de Mahan.

El disco termina con otra vieja canción: “Música y Discos“, con la cantante Fakuta de invitada, que ejemplifica la sonoridad y la propuesta estética de Nva Orleans, en la que la belleza de la canción, especialmente de la voz femenina del coro, se funde con el horror de un videoclip que recuerda a una película snuff.

En esa oferta está el mayor mérito de Nva Orleans: musicalizar Las Caras de la Muerte de tal forma que estas sean bellas, terroríficas y crueles a la vez. De seguro que tanto la madre de Cristo como del Anticristo recibirían gustosas este álbum de parte de un rey mago

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