Mùsica de Color

Vuelveteloca – Pantera

por Nicolás Cortés Comenta

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El movimiento es una constante en el nuevo trabajo de Vuelveteloca. A ratos es un desplazamiento de velocidad incesante y en ocasiones es un sacudón violento, que sin embargo nunca llega a ser agresivo, es más bien reactivo.

Es un camino que tomaron cuando dejaron de lado el punk del que se nutrieron en sus inicios y que fue mutando hacia un rock de pulso más oscuro y tenaz, algo que comparten con la gran mayoría de sus compañeros de sello en BYM Records. El interés, entonces, se volcó en lo reflexivo más que en lo expresivo. Ahora, con Pantera su más reciente trabajo, continúan esa senda, pero labrando un recorrido que se abre a la luz, al día y finalmente a la conciencia cósmica.

Este movimiento despega al primer instante de “Shakers”, el primer corte, cual reloj despertador que activa la inercia tanto de la mente como del cuerpo, el momento cero que cualquier ser vivo experimenta al retomar la actividad. Pero la reflexión que arrojan transmite cierta precaución de lo que nos envuelve, de lo que acontece en el entorno y de cómo esa sensación despierta nuestro lado animal. “Siente la tierra temblar, bajo tus pies nuevas grietas aparecen” relatan con ese tono invariable y plano que más que a una advertencia suena a una tranquila e introspectiva paráfrasis.

Con “Galopar” y “Serpiente”, el movimiento varía su base rítmica y la velocidad, pero no se detiene ni siquiera para mirar a atrás. “Mensajes crípticos en mi conciencia animal me piden morir para resucitar” se describe en la metamorfosis que el relator sufre en “Serpiente”, pero que no pareciera causarle temor si no que se transforma en una suerte de premio que alguien consigue al trascender, al mirar con otros ojos la existencia.

Recién con “Mercury Atlas”, “Viaje a India” y “Terror” esta travesía pareciera tomar una pausa y dejar espacio para las sensaciones más voluntarias. Por lo mismo las composiciones se tornan menos complejas y se acercan sutilmente a lo terrenal y a lo convencional, no tanto en lo lírico, pero sí en lo rítmico y lo melódico.

El final con “Tercer Ojo” y “Cobra” tiene aires de personal letanía. El sacudón violento y la velocidad constante se van transformando en un instinto ya más controlado y que es parte esencial de lo animal. De esa Pantera salvaje del título y que ruge con vehemencia tanto en la ilustración como en el sonido de la nueva propuesta de Vuelveteloca.

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