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Ases Falsos: Desviando con fuerza

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La mejor forma de romper la calma o la quietud que ofrece un día domingo  es asistir a ver música en vivo. Sea donde sea, siempre será la mejor excusa, para salir de casa o recuperarse de lo vivido el fin de semana, dependiendo cuan movido te haya tocado. La excusa esta vez fue el lanzamiento de, El Hombre Puede (Quemasucabeza), tercer disco del quinteto chileno, Ases Falsos, editado a fines de octubre, y que casi, a último minuto, terminó siendo íntegramente presentado en el Centro de Eventos Blondie, debido al incendio que afectó la discoteca Kmasú, en los días previos al concierto.

Recordaba las palabras al cierre de Cristóbal Briceño para el estreno en vivo de, Conducción, su placa anterior, ante un Teatro La Cúpula repleto en agosto de 2014, en el que mencionaba la especie de presión que afloraba con el creciente éxito del grupo, y tener que responder a esa lógica mediática de antaño de convertirse en la “Próxima cosa grande”, y empezar a llenar Caupolicanes, y más, a modo de coronación popular. Reacios a ello, lo mejor es dar un paso al costado, y dejan que la música continúe haciendo su trabajo, más que de preocuparse si serán o no, los “sucesores de…”. Así fue, y dos años después, aunque no hubo un sobrevendido Teatro Caupolicán, sí hubo una Blondie con una buena asistencia de público, independiente que el fin de semana largo, y quizás, las declaraciones con las que a Briceño le dieron duro el último año, significaron una especie de ahuyentador. Pese a los ripios en la relación artista-público, la hinchada estuvo ahí, acompañándolos a recibir un disco conciso y directo, probablemente, no el mejor de su catálogo, pero sí el que mejor suena de los tres, y que cobra aún más fuerza en vivo.

El arranque se enfoca directamente en lo nuevo. “Chakras”, “Gehena” y “Subyugado”, se disparan con una energía ininterrumpida, mostrando a una banda, que si bien, siempre se ha mostrado cohesionada en el escenario, se torna más potente dada a la impronta sonora más concreta de su último trabajo, y que bien ayuda a llevar adelante el baterista Daniel de la Fuente (“Chimbe”), quien de espaldas al público, se lució en las baquetas. La mayoría de la gente corea los temas de El Hombre Puede, reafirmando que quienes realmente los siguen, agradecen los virajes en la ruta.

El recorrido continuaría mezclando las novedades con canciones de Conducción (2014) y del debut Juventud Americana (2012), discos cuyas canciones gozan de un cariño intacto, y son atesoradas muy pasionalmente. Así pasó con “Fuerza Especial”,Misterios del Perú” (ambas de Juventud…) y también con “Simetría” y “Búscate un lugar para ensayar”, momento en el cual el vocalista aprovecha su desplante escénico, recorriendo el recinto para cantar junto a la gente. La gracia se repetiría en “Pacífico”, y en el acertado cover de Freddy Mercury, “Living on my own”, que es interpretada como, “Vivo para mí”, incluida en sus sets en vivo desde hace un tiempo.

Agradeciendo a los asistentes, y haciendo alusión irónicamente a la “decadencia popular” que supuestamente se ve envuelta la banda, Briceño trata de explicarse en extenso abordando el tema de quienes lo acusan de misoginia, minuto que detonó cierta inquietud por parte de la gente. Y sin centrarse en sus afirmaciones que en el último tiempo descompuso a muchos (ni en si estás de acuerdo o no), se originó un momento incómodo. Después de todo, la extensión del derecho a réplica (que fue mucho), no eclipsó para nada lo que fue un show sólido, en el que la música fue la que habló mejor.

Tras la última repasada dedicada a El Hombre…,No quiero que estés conmigo” (Juventud Americana), es la que da por finalizada una jornada con la misma energía frenética de su comienzo. Dejando a un lado relaciones trizadas, y un recinto azotado por el calor, el show marcó el comienzo de una nueva etapa para Ases Falsos, en el que destacó por su intensidad, y del disfrute de esa capacidad de escuchar canciones con buenos ganchos, sea cual sea su forma. Demostraron que pese a los palos o vicisitudes en el camino, cortan por lo sano, tomando desvíos y con ello, salen fortalecidos.

Foto por: Claudia Valenzuela.

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